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miércoles, 1 de octubre de 2008

¿Es irreversible el proceso evolutivo?

Me llamó la atención la existencia de la respuesta a la falta de oxígeno que menciona Mirta en sus artículos. El organismo es capaz de pasar del modo "respiración oxigénica" al modo "fermentación", menos eficiente, pero uno de los recursos energéticos usados... ¡por las bacterias! Eso me lleva a pensar que hay en la genética de todo organismo la posibilidad de recurrir siempre a caminos alternativos, aunque sean soluciones que son útiles a los seres unicelulares, pero no permiten sostener la vida pluricelular.
¿Cómo leer este resultado? Hay que darle la razón a Gadamer: toda ciencia es una hermenéutica, una teoría de la interpretación. Margulis nos hablaría de una nueva demostración de que "todos somos bacterias". El neodarwinismo hablaría de "sistemas vestigiales" que se activan en situaciones críticas (no creo que aludiría a la ventaja de contar con más de un sistema de obtención de energía, porque la respuesta a la hipoxia suele ser funcionalmente de escasa utilidad). Mc Fadden diría que el organismo se va al pluriverso de la superposición de estados y retorna con una nueva solución (un nuevo colapso de la función de onda cuántica). Sheldrake nos diría que el organismo empieza a sintonizar con otro campo mórfico. ¿Cuál es la interpretación correcta?
Copyright Daniel Omar Stchigel. Derechos reservados.

viernes, 2 de mayo de 2008

La evolución cuántica y el concepto de "multiverso"


Quizás lo más criticable de la idea de "evolu-
ción cuántica" sea la interpreta-
ción que utiliza para dar cuenta del origen de la vida: la de Everett III. Como en "el jardín de los senderos que se bifurcan" de Jorge Luis Borges, para Everett III el Universo se bifurca cada vez que "decide" entre estados posibles. Esto hace que se ramifique continuamente, con lo cual todas las posibilidades (por ejemplo, que el "gato de Schrödinger" esté vivo o que esté muerto, para aludir a una vieja paradoja suscitada por la amplificación a niveles clásicos de la idea de "superposición de estados") están "actualmente" realizadas en universos paralelos alternativos.
Este modelo tiene la intención de explicarnos por qué, de todas las posibilidades permitidas por las leyes de la naturaleza, sólo una se ha realizado, aquella en la que estamos nosotros para hacernos esta pregunta. La respuesta es que se trata del único, entre los infinitos mundos que se crean por bifurcaciones sucesivas, en el cual hemos hecho esta pregunta, de esta manera, en este blog, etc., etc. No se diferencia, en cierto sentido, del modelo antrópico en su versión más débil: si el Universo no fuera éste en el que vivimos, no estaríamos aquí para contarlo.
Mc Fadden plantea que, dada la ínfima posibilidad de que la vida surja en alguno de los mundos posibles, ella "debe" haber surgido en alguno de ellos. Eso directamente hace inútil seguir indagando sobre esta posibilidad.
Un planteo así tiene extrañas consecuencias. Por ejemplo, si es físicamente posible (es decir, cuánticamente posible) la existencia de Dios, Dios existe en algún mundo, aunque puede que no en el nuestro. También los marcianos existen. Y Caperucita Roja. Y ¿por qué no? en el mismo mundo en el que existe el Lobo (un lobo que habla no es cuánticamente imposible). Y así podríamos seguir jugando con estas ideas. Pero hay un problema: cada universo debe ser coherente consigo mismo. Es decir, por alguna razón (y esa razón no ha sido dada), es en el mismo mundo en el que no hay lobos que hablan, en el que una vida improbable ha surgido al menos en un planeta, pero sin cobrar todas las formas y estados que físicamente (cuánticamente) podría haber cobrado. La respuesta de Everett podría ser, de todos modos, que hay infinitos mundos en que la vida existe y existimos nosotros y también lobos que hablan y una tal Caperucita Roja. Pero eso no nos dice por qué estamos nosotros en este mundo, y no en esos otros, ahora. ¿Puedo yo estar en varios de esos mundos a la vez? Cuánticamente es posible, debe, entonces, ser real, pero eso implicaría que yo, ahora, debería estar viviendo, simultáneamente, en esos otros mundos, y tal cosa no ocurre.
El mismo mundo en el que es poco probable que haya surgido la vida, la vida ha surgido. Explicar no es enlazar un mundo con otros, sino enlazar por leyes los acontecimientos de un mundo con los acontecimientos de ese mismo mundo que le sirvieron de precedentes. Es más lógica la vida en un mundo en que la vida haya existido siempre (un mundo que es, cuánticamente, un mundo posible). Y sin embargo, el mundo en el que estamos es uno en el que la vida, según las evidencias actuales, no ha existido siempre. Y aunque las leyes físicas nos dicen que un sistema evoluciona necesariamente hacia estados más estables, el surgimiento de la vida nos enseña lo contrario. No se resuelve el problema del origen de la vida, entonces, diciendo que habiendo infinitos mundos distintos, en alguno de ellos "debe" presentarse la vida. Se trata del mismo argumento que Mc Fadden rechaza cuando se enuncia en términos de "combinaciones al azar" sumadas a "un tiempo suficiente". Mc Fadden sólo ha sustituido el tiempo por el espacio, las combinaciones posibles por los Universos posibles. Eso no le quita nada de su fuerza, por otra parte, a su argumentación acerca del posible origen cuántico de las mutaciones beneficiosas en bacterias, con el cual nos mostramos de acuerdo.
Copyright Daniel Omar Stchigel. Derechos reservados.

martes, 29 de abril de 2008

La evolución cuántica: ventajas y desventajas de una interesante idea

Ningún científico desconoce lo que significó el desarrollo de la física cuántica para los comienzos del siglo XX. El surrealismo hacía estragos en el espíritu burgués, y la matemática y la física, que viven entre dos mundos, también sintió sus efectos.
Cuando le preguntaban a Bohr si una nueva hipótesis era viable, él preguntaba a su vez ¿es suficientemente descabellada?
Hasta la aparición de la idea de simbiogénesis, la Biología, en cambio, vivía el dulce sueño burgués de Darwin. Trabajando con el macromundo, los efectos cuánticos parecían excluídos de sus dominios.
El sueño fue levemente perturbado en 1988 por un artículo de John Cairnes, quien abrió ante los ojos de la ciencia dormida la punta de una realidad que se escapaba de sus esquemas neodarwinistas: las bacterias no mutan al azar. Es más, lo hacen en dirección a aprovechar los recursos energéticos del entorno. Provocó un escándalo del cual la microbiología no ha logrado salir todavía. La palabra "estrés" empezó a cundir en todos los dominios de la Biología Molecular. Pero eso no es todo. Cairnes propuso que las bacterias, en situaciones de falta de nutrientes, entran en un estado de adormecimiento, del cual resurgen con nuevos recursos, como la mariposa sale de la crisálida. Ese adormecimiento, sospechó, es una superposición de estados cuánticos.
Luego de la burla generalizada, surgen ahora intentos de parte del Dr. Johnjoe McFadden por dar sustento físico a esta idea. La cuestión es que el ADN tiene el mismo diámetro que la molécula más grande que hasta ahora ha mostrado la capacidad de atravesar dos rendijas a la vez, interfiriendo consigo misma.
Sería difícil explicar esto a los que desconocen la teoría cuántica, pero digamos que la materia está formada por partículas que muestran el mismo comportamiento ondulatorio que la luz. Si enviamos una onda de agua por un estanque haciéndola pasar por dos rendijas, la onda pasará por ambas rendijas y generará en la pared opuesta de nuestra pileta un patrón de interferencias. Bueno, sucede lo mismo con la materia.
¿Y la molécula de ADN? Mc Fadden propone que sufre una superposición de estados, es decir, puede pasar también por dos rendijas a la vez. Eso implica que carece de una estructura fija. La estructura que vemos cuando hacemos un análisis de ADN revela sólo el estado hacia el cual su función de onda "colapsa" en presencia de un medio determinado (por ejemplo, de ciertos nutrientes habituales). Si a la bacteria se le cambian los nutrientes, vuelve al multiverso de sus múltiples líneas de vida posibles, y retorna renovada, colapsando en dirección al nutriente actual.
La idea de Mc Fadden es hermosa. Nos dice que tras el velo del fenotipo están las moléculas y sus constantes modificaciones, pero este es también un velo. Lo rasgamos y aparece el fantasmagórico mundo de la superposición de estados, la fuente de la que bebe la creatividad en el cosmos, como sospecha también Brian Goodwin. Curiosamente, Roger Penrose va en la misma dirección, buscando una explicación para la creatividad de nuestros procesos mentales.
¿Qué podemos criticarle a esta idea? El recurso que usa es demasiado "fácil". La superposición de estados y el colapso en una dirección determinada por efecto del entorno es una manera físicamente correcta de decir, simplemente, que las bacterias tienen fantasía y poder de decisión.
¿Es esta una crítica válida? Sólo lo es filosóficamente. Creo, y apostaría todo por esta idea, que es por este medio que la idea de Behe acerca de un diseño inteligente acabará conquistando el mundo de la Biología. Así, la más moderna de las disciplinas que sobrevive a la posmodernidad empezará a soñar un nuevo sueño, un surrealista sueño, el sueño de algo que entendemos, pero que no "comprendemos".
Es que la mecánica cuántica es absurda, pero funciona tan bien que, cuando podamos demostrar que las mutaciones son el colapso de una función de onda de estados superpuestos, habremos entendido la evolución, mantendremos el concepto de "conservación" (el estado mutado es un estado posible que ya estaba ahí desde el principio), y admitiremos, sin vergüenza, que la vida no humana también "piensa" y "decide". Demasiado tentador. Yo ya mordí la manzana.
Copyright Daniel Omar Stchigel. Derechos reservados.