miércoles, 8 de octubre de 2008

Fortalezas y debilidades del discurso de Sheldrake

El texto de Sheldrake que comentábamos en otro artículo tiene sus fortalezas. Ayuda a darle un lugar a ciertos fenómenos que habitualmente quedan en el transfondo de las explicaciones mecanicistas en Biología. Por ejemplo, el comportamiento en masa de los cardúmenes de peces, la existencia de colonias tipo Nanonia con división funcional entre individuos de una misma especie, como si fueran órganos que integran organismos superiores, el comportamiento social de abejas y termitas, etc. Son todos casos en los que el concepto de "individuo" trasciende los límites de un cuerpo material y se distribuyen por el espacio, un espacio conformado por un campo de fuerzas que tiende a estabilizarse (a "enfriarse", como dicen los teóricos de la complejidad) con el paso del tiempo. También la forma en que los viejos records deportivos son superados por los nuevos como si cada generación se parara a hombros de la anterior parece coincidir con la idea de un comportamiento que se agiliza y refuerza por conexión con su propio pasado supraindividual.
Que esos fenómenos pasen a ser centrales muestra que la idea de campo mórfico y la de resonancia mórfica funciona como un nuevo paradigma en el sentido de Kuhn, es decir, como un cambio de perspectiva que vueve a dibujar los contornos de lo "interesante", destacando elementos del transfonde de nuestra experiencia y a la vez desdibujando otros antes considerados prioritarios.
¿Qué es lo que le falta a la "teoría" de Sheldrake? En primer lugar, le falta un aparato matemático o topológico que permita dar cuenta de la superposición de estados por resonancia mórfica. Shledrake habla de media estadística, adoptando una cierta versión del enfoque cuántico, pero no nos da las funciones de onda para los estados que describe. Eso no significa que tal cosa sea imposible. De hecho, modelos ontogenéticos de Goodwin podrían entrar en esta categoría.
Por otra parte, tiene una carencia mayor que apunta más bien a cuestiones filosóficas. En la teoría de Sheldrake existe una explicación (sea o no satisfactoria para la perspectiva biológica actual) para la conservación y propagación de ciertos estados o modos de comportamiento de los sistemas biológicos de distintos niveles, pero no hay una explicación de las diferencias entre los estados. Es lo mismo que ocurre con la idea de Selección Natural de Darwin. Ella nos dice cómo se canalizan y estabilizan las poblaciones, pero debe atribuir al azar de las pequeñas variaciones (o a las mutaciones) el origen de las diferencias que son seleccionadas (por más pequeñas que sean esas diferencias, al punto de atribuirse exclusivamente a un proceso de deriva en todas direcciones, sobre la base de la Campana de Gauss).
Como decía Platón, el mundo fue creado con partes iguales de lo Mismo y de lo Diferente. Sheldrake explica cómo se estabilia y propaga lo Mismo, pero no cómo surge lo Diferente. Considero que la única manera aceptable desde el punto de vista de las leyes conservativas para explicar esto es aceptar que siempre existió lo Diferente, quizás en la forma de una superposición de estados cuánticos que se van diferenciando y desplegando históricamente.
Copyright Daniel Omar Stchigel. Derechos reservados.