
Sin embargo, no todos los linfocitos T vírgenes que esperan ser activados son iguales. Según qué proteína de superficie presenten (CD4 o CD8) sus acciones contra el invasor serán diferentes. Lo más intrigante es que un linfocito que expresa CD4 puede diferenciarse en dos tipos de célula efectora completamente distintos (denominados perfiles Th1 y Th2). El linfocito con perfil Th1 se especializa en luchar contra patógenos intracelulares, como los virus, mientras que el de perfil Th2 se dedica a combatir patógenos extracelulares, como la mayoría de las bacterias. ¿Qué es lo que determina que el linfocito T que posee CD4 y que fue activado por la célula dendrítica elija uno u otro camino de diferenciación? Lo determina cuál sea exactamente el conjunto de moléculas mediadoras (citoquinas y quimiocinas) que produzca y secrete la célula dendrítica al encontrarse con el linfocito T. ¿Y qué es lo que determina qué conjunto de citoquinas y quimiocinas produce la célula dendrítica? El tipo de interacción que han establecido con el antígeno en el tejido periférico donde se produjo la infección. ¿Y qué determina el tipo de interacción? El tipo de interacción fue definido por cuál de los receptores que posee la célula dendrítica fue el que actuó reconociendo al antígeno.
Quiero que usted, lector, note un pequeño detalle que es crucial. Esta interacción inicial receptor-antígeno ocurre en un tejido de la periferia del organismo, mientras que la producción de mensajeros químicos sucede después y en otro sitio, en un órgano linfático. ¿Cómo se vincula el primer suceso con el último? Es un misterio.
Podríamos postular que la interacción receptor-ligando activa la expresión de un conjunto determinado de genes de citoquinas y de quimiocinas, pero ¿por qué no se empiezan a liberar ya en el tejido infectado inicial? Para explicarlo deberíamos postular que un mecanismo "silenciador" temporal apaga la expresión de los genes activados hasta llegar al órgano linfático secundario, donde de un modo extraño retoma su curso la activación de la expresión. Es decir, complicadísimos mecanismos moleculares distribuidos en tiempo y en espacio.
¿No es más fácil imaginar que la célula dendrítica puede "recordar" las características del antígeno que detectó en la periferia e ir a comunicarle luego sus recuerdos al linfocito T virgen?
Ya sé, es una explicación tan vaga que no explica nada. No tiene sustento molecular. Pero no me va a negar, lector, que es atractivo pensar que los recuerdos no son algo privativo de una mente completa sino que podemos pensarlo como atributo de lo viviente en general, aún de una sola célula. Al fin y al cabo, tal vez los recuerdos en una mente en su totalidad puedan explicarse por la integración de los miles y miles de recuerdos de cada neurona de diferentes circuitos nerviosos.
Imagen: célula dendrítica.
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