viernes, 14 de marzo de 2008

"Los animales comen, los hombres piensan"

Un amigo me decía en la fiesta de cumpleaños de mi hija, en medio del barullo y la música a todo volumen, mientras conversábamos acerca de la evolución de las especies: "los animales comen, los hombres también piensan, es una diferencia insalvable". No me voy a poner a discutir si los animales también piensan, en el sentido filosófico de la palabra "pensar", que es al que mi amigo se estaba refiriendo. Si meditan, por ejemplo, acerca de la esencia de la técnica en el mundo moderno. Pero sí me interesa discutir eso de "los animales comen". Porque da la impresión de que el comer fuera, por un lado, algo muy sencillo. Por otro lado, algo muy egoísta. Y, finalmente, algo muy destructivo. Pensaba en las "garras y dientes ensangrentados" a los que suelen aludir los darwinianos, como si antes de Darwin todos hubieran visto sólo paz, armonía y sabiduría del Creador en la Naturaleza, y de pronto el pecado de Darwin (símil del pecado de Adán) hizo que los hombres vieran la lucha sangrienta que se ocultaba debajo de las hojas frondosas de un Paraíso que sólo existía en los ojos de los burgueses tranquilos.
En primer lugar, los animales, además de comer, duermen, y quizás sueñan. No sabemos en qué sueñan, y la etología no parece haberse interesado especialmente por el sueño.
Por otro lado, los animales construyen. Y no me refiero a los castores que arman represas, o a las aves que tejen sus nidos. Construyen obras, obras tan grandes y complejas como las que construyen los hombres gracias a la mediación de su pensamiento. Se construyen a sí mismos. Y es tan maravillosa la forma en que lo hacen, que, cuando miramos debajo de las garras y los dientes ensangrentados, cuando llegamos al nivel molecular, cuando contemplamos la formación de las proteínas, su ensamblaje y su transporte, el modo en que ellas, junto con las otras biomoléculas, bailan esas extrañas danzas espiraladas que son las danzas de la vida, ya dudamos que "pensar en el sentido de la técnica en el mundo moderno" sea una tarea que tenga más mérito. También pensar es para cada uno asimilar y construir.
Uno de los grandes errores del evolucionismo darwiniano ha sido el entender, a todo lo que no sea humano, como algo "tosco", "salvaje" y "primitivo", y en un nivel mayor cuanto más hacia atrás nos remontamos en el tiempo. Es el concepto contrario al de los filósofos griegos de la Edad de Oro, para quienes lo más perfecto no es lo más joven, sino lo que mayor duración ha tenido en el tiempo.
Si algo le debemos a la Biología Molecular es haber apendido a no menospreciar a los animales sólo porque comen, actividad que, por otra parte, también realizamos nosotros, y con mucho placer, como animales que somos.
Copyright Daniel Omar Stchigel. Derechos reservados.

2 comentarios:

Andrea dijo...

Excelente artículo!Los felicito a ambos por este blog tan interesante. Jamás leí algo de esta disciplina desde la óptica que proponen. Quisiera contarles a quienes me leen que tuve el placer de tener al Dr. Stchigel como docente, y sus clases son definitivamente impecables como todo lo que escribe y publica en este blog. Exitos y gracias por sus valiosos aportes!

DOS, MEG dijo...

Gracias por tu comentario. Tratamos de acercar la nueva Biología a la gente y de paso hacerlos reflexionar un poquito sobre el modo en que ella ejerce influencia en nuestras vidas, acerca de sus alcances y sus límites.